trastornos de personalidad

Trastornos de personalidad e imputabilidad

trastornos de personalidadLos trastornos de personalidad generan grandes dudas en el ámbito de la imputabilidad. Sobre la imputabilidad ya hablamos bastante en detalle en el artículo “derecho penal: imputabilidad“, en esta ocasión vamos a centrar el esfuerzo en detallar cómo los trastornos de personalidad pueden ser imputables o no. Para ello vamos a analizar qué es la personalidad, qué son los trastornos de personalidad y su relación con este cosntructo, la imputabilidad.

En nuestra jurisprudencia, encontramos un tratamiento de los trastornos de personalidad muy variado, desde sentencias en las que no se considera que exista un trastorno mental y que por lo tanto el sujeto es plenamente imputable, hasta otras, las menos, en las que se le aplica una eximente completa declarándolo inimputable. A continuación haremos un breve análisis de los diferentes trastornos de personalidad, su influencia en la imputabilidad de la persona y el tratamiento jurisprudencial de los mismos.

La personalidad podría decirse que es esa forma de ser en la que incluiríamos los sentimientos, los pensamientos y como no, la conducta, que se mantiene más o menos estable en el tiempo y que llega a definir a la persona. El desarrollo de la personalidad se inicia desde la temprana infancia e intervienen diferentes factores como pueden ser la biología, los modelos que tenemos más cercanos, los límites educativos, las situaciones más o menos traumáticas, etc.

Los trastornos de la personalidad se caracterizan por una disfunción global de los patrones de comportamiento y sentimientos del individuo. Constituyen por lo tanto patrones mal adaptativos de la personalidad, que se manifiesta desde la adolescencia y acompañan al individuo durante toda su vida y produce una clara limitación en su funcionalidad. La diferencia entre una personalidad peculiar y una personalidad trastornada se encuentra en la presencia de una limitación de funcionamiento normal, que afecta a sus relaciones interpersonales, al trabajo, a su desarrollo personal y a su calidad de vida.

La personalidad normal y la patológica comparten los mismos principios y mecanismos de desarrollo; las personalidades del mismo tipo, sean normales o patológicas, son esencialmente las mismas en cuanto a los rasgos básicos que las componen. La diferencia fundamental es que las personalidades “normales” son más flexibles cuando se adaptan a su entorno, mientras que las personalidades con trastornos muestran conductas mucho más rígidas y muy poco adaptativas. Así, se entiende por Personalidad normal los estilos distintivos de adaptación que resultan eficaces en entornos normales. Los trastornos de personalidad son estilos de funcionamiento inadaptados, que pueden atribuirse a deficiencias, desequilibrios o conflictos en la capacidad para relacionarse con el medio habitual.

Algunos trastornos de personalidad, los delitos más habituales y la imputabilidad:

Trastorno límite de personalidad:

Estas personas suelen presentar una marcada sensación de vacío y aburrimiento, se implican en relaciones intensas e inestables (pasando de la idealización de la persona a su devaluación), realizando continuos intentos y amenazas suicidas con autolesiones recurrentes. Además suelen manifestar frecuentes cambios de humor.

Estas personas suelen tener como consecuencia de su trastorno reacciones de ira inapropiada, conductas violentas y agresividad impulsiva reactiva a situaciones estresantes o al ser criticados por otras personas, Tienden a frustrarse con frecuencia y sufren profundos sentimientos de abatimiento, apatía, vergüenza y culpabilidad.

Los delitos pueden estar relacionados con robos, pequeños hurtos, conducción peligrosa, actividades sexuales de alto riesgo y actos violentos. La mayoría de estas acciones son llevadas a cabo por un intento de ser queridos o ser integrados en un grupo.

Hay datos que muestran que las personas con trastorno límite de la personalidad puede actuar sin que pueda controlar su conducta (alteración de la voluntad) e incluso en ocasiones debido a episodios psicóticos breves (alteración del juicio de realidad), por lo que la imputabilidad se ve directamente cuestionada.

Trastorno paranoide de la personalidad:

Estas personas se caracterizan por ser suspicaces, desconfiados, cautelosos, vengativos y responden con ira al interpretar que los actos de los demás cursan con engaño, desaprobación y traición. Protagonizan constantes conflictos con su cónyuge debido a su elevada predisposición a los celos patológicos y poseen una actitud autorreferencial constante tendiendo a sentirse agraviados, por lo que suelen incurrir en injurias, falsas denuncias…

Estas personas acuden de manera repetitiva a los tribunales para plantear quejas, reclamaciones o denuncias, convirtiéndose en verdaderos pleitistas. Los actos delictivos más probables en estos sujetos son los delitos contra las personas, particularmente lesiones, homicidios, asesinatos, que rara vez no llevan aparejada violencia y generalmente cometen también actos contra el orden social o jurídico.

En cuanto a la imputabilidad, en este tipo de trastornos es muy común que la capacidad cognoscitiva y la volitiva estén afectadas ya que son personas que suelen tener muy presentes síntomas alucinatorios o delirantes, estos hacen que su pensamiento se vea alterado, con la consiguiente alteración de su conducta y por su puesto de su voluntad. Por ello es importante saber que su imputabilidad podrá verse afectada ya que en ellos pueden estar alteradas las capacidades que responsabilizan a las personas de sus actos.

Trastorno esquizoide de la personalidad:

trastorno de la personalidad esquizoideSon personas pasivas y desvinculadas, que mantienen muy pocas relaciones afectivas e íntimas. Reservados, poco espontáneos, y con mínima capacidad para expresar alegría o amargura, son solitarios y por ello tienden a desempeñar trabajos nocturnos y aquellos en los que no tengan que tratar con un gran número de personas.

Si llegan a delinquir, pueden cometer hurtos, robos y el consumo de drogas con las que trafican en ocasiones.

En este trastorno se puede llegar a perder la propia identidad de uno mismo, ignorando su propia identificación (la yoidad). Sabemos además que estos individuos tienen una mayor vulnerabilidad al estrés y en ocasiones presentan cuadros psicóticos. En estos casos, su conciencia y su capacidad cognitiva puede verse alteradas, razón para revisar su imputabilidad.

Trastorno antisocial de la personalidad:

El comportamiento de estos individuos es generalmente contrario a las normas sociales y se caracterizan por mantener relaciones interpersonales frías, superficiales, donde suele aparecer la infidelidad y promiscuidad sexual y en las que únicamente valoran a las personas en función de cuan útiles en la práctica les puedan resultar. Así mismo, son sujetos manipuladores, mentirosos, que carecen de empatía, egocéntricos y crueles y se describen a sí mismos como individuos intrépidos y ávidos de emociones intensas.

Estos sujetos son los que más delinquen y por tanto son los que mayor alarma social producen. Su falta de sentimiento de culpa se traduce en todo tipo de justificaciones para sus actos, de modo que se muestra a sí mismo como incomprendido o víctima de la sociedad, guiándose siempre por sus propias reglas.

Robos, agresiones, chantajes, estafas, violaciones y hasta homicidios o asesinatos. Impulsivos por naturaleza, no miden el peligro ni las consecuencias de sus acciones, incurriendo repetidamente en actos arriesgados para sí mismos y para los demás.

Respecto a la imputabilidad del trastorno antisocial de la personalidad, el tema ha sido muy debatido, sin embargo, la realidad es que, en sentido estrictamente jurídico-psicológico estos sujetos tienen conocimiento de la ilicitud de sus acciones y voluntad clara de infringir la norma legal.

Trastorno histriónico de la personalidad:

histrionicaLa personalidad histriónica está especialmente caracterizada por la afectividad. Aquellos marcados por esta tendencia suelen ser bastante demandantes de la atención y la aceptación de los demás, utilizando normalmente la seducción como mecanismo para conseguirlo.Estas personas tienden a la teatralidad, representando un papel y realizando actividades que les permita ser el centro de atención. Son personas preocupadas en exceso por su aspecto físico, que necesitan ser apreciados por los demás así como altamente sugestionables y desarrolladores de actitudes seductoras y expresiones exageradas de sus emociones.

Lo más probable es que si este tipo de personas llegan a un juzgado sea para poder llamar la atención y por una necesidad suya propia más que por que ellos hayan cometido un delito. Para que estas personas consigan una eximente sobre su delito debe haber en su conducta delictiva algo más que no sea este trastorno, algo que haga que el sujeto pierda alguna de las dos capacidades, la cognoscitiva y/o la volitiva)

La elaboración de informes sobre personalidad es una práctica frecuente dentro del mundo la psicología clínica y por supuesto la psicología forense.

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